Me llamo Gabriel, soy un chico normal y corriente, pero a veces tengo la sensación de que mi misión en este mundo es especial. No sé porque lo pienso, pero a veces me siento diferente a todo el mundo, siento como si no encajara en esta sociedad.
No sé cómo explicar la sensación que tengo, ni sé cómo explicar por qué pasa, pero simplemente pasa. Cada cierto tiempo tengo una especie de sueño por llamarlo de alguna manera, a veces dudo que sea un sueño porque todo empieza estando muy despierto.
A veces cuando voy a dormir me siento extraño y confuso, tengo la sensación de que soy insignificante y a la vez especial. Es como si se estuviera preparando el terreno para lo que vendrá después.
Es difícil explicar la sensación, es como si a la vez te sintieras pequeño y a la vez grande. Esto me provoca entrar en una fase como si todas las leyes de la realidad se distorsionaran y todo ello pasa estando despierto.
De repente aparezco en una especie de juego dentro de un tablero inmenso, a lo lejos diviso a mi adversario no lo veo con claridad simplemente veo su sombra y algunos rasgos de su cara que me hacen saber que siempre me enfrento a él, se que él no me puede ver. Mi adversario es un hombre de unos cuarenta años aproximadamente, calvo, con una cicatriz en la mejilla izquierda y un pendiente muy peculiar. No sé como describir ese pendiente pero es una serie de aros concéntricos que nunca tienen fin, dentro de cada aro hay otro más pequeño y así hasta que la vista no te permite ver más pero sabes que hay un nuevo aro y que nunca acaban.
El tablero del juego es como una especie de laberinto, en el cual las paredes son montañas de arena, yo empiezo en un lado con un pequeño montoncito de arena en mis manos y tengo que encontrar la salida del laberinto. Me muevo despacio con mi montoncito de arena sin hacer el menor ruido que pueda hacer que mi adversario me encuentre, pero eso no es suficiente ya que su agudeza para localizarme va más allá de los límites humanos. Él a mi paso intenta que esas montañas de arena me entierren, para así finalizar la partida y hacer que yo junto a mi montoncito desaparezcamos para siempre. El juego que empieza lentamente cada vez se va acelerando más y más, la tensión es tanta que hace que el juego se vuelva vertiginoso, hasta que finalmente siempre acabo en el fondo de la arena, y siento la escalofriante risa de ese ser, riéndose porque una vez más me ha derrotado.
De repente me despierto con la sensación de que he tenido una pesadilla, pero luego empiezo a dudar. ¿Ha sido un sueño o ha pasado en realidad? Sé que finalmente me he despertado, pero también sé que cuando empezaba el juego estaba completamente despierto.
¿Por qué sueño esto? ¿Quién es ese hombre? ¿Y qué quiere de mí?
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